22/02/2012

Amor de freón


Goldstrap entrando en su casa. Atardecer gris. Viento norte frío de cojones. Ciudad en llamas. Goldstrap cerrando la puerta con doble vuelta de llave. Nunca se sabe. Puede haber gente peor que él por los alrededores. Goldstrap yendo a la cocina para tomarse una cerveza fría. Goldstrap conectando el estéreo a todo volumen, hoy Mahler, y subiendo la calefacción y encendiendo la luz. Que se joda el medio ambiente.

Goldstrap abriendo el congelador y preguntándole a su amada muerta ¿qué tal el día cariño? Y ella sonriendo desde sus cuencas vacías, mano fría bajando despacio hacia el contacto con la calidez del salvaje Goldstrap, enamorado como el primer día cuando se le fue la mano con la pequeña Lenore, demasiado traviesa, demasiado viciosa. El accidente rompió su cuello en el momento más intenso del orgasmo. Simplemente, las cervicales no aguantaron. El camino del clítoris al cerebro se fraccionó causando una muerte dulce. Lenore reposando en el congelador.

Goldstrap en realidad es un hombre solitario con una sensibilidad fuera de lo común. Los arrebatos de violencia de los que rara vez se arrepiente son tan sólo una pequeña parte de su compleja personalidad. Cuando al acabar el día se recoge con Lenore entre las cuatro mugrientas paredes del piso en el extrarradio, sin pájaros trinando, sin sensación de triunfo, la tranquilidad se apodera de cada músculo de su crispado organismo.

La música que Goldstrap le pone a la tranquila Lenore varía según el ánimo, el tiempo atmosférico y el grado de necesidad sexual del momento. Pero hay predilección por los clásicos contundentes. Nada de mariconadas románticas, no. Goldstrap quiere sentir el bramido de la orquesta sinfónica sabiamente dirigida por el loco de turno. Hay pocos buenos directores de orquesta. Nadie ha superado, por ejemplo, la grabación de 1959 del Así habló Zaratustra (Strauss) dirigida por Karajan. Nadie. Hay muchos imitadores pero pocos genios de lo oscuro y lo tremendo, le cuenta Goldstrap a Lenore mientras acaricia su pelo sublime. Hay mucho mediocre con todas partes, hostia, continúa Goldstrap antes de abandonar a su amada congelada para ir a mear. Sólo un minuto, cariño.

...meando...

Lenore y Goldstrap llevan ya varios años de relación. La criogenia casera ha resultado determinante a la hora de garantizar estabilidad.

En el pasado, Goldstrap tenía la costumbre de coleccionar amantes. Era un putero compulsivo, un semental fuera de control. Su polla de proporciones considerables solía ser una especie de garantía para conseguir el verdadero amor. Vivíamos tiempos de materialismo nada dialéctico, y gastar un buen aparato solía ser el pasaporte para los universos de dicha tan publicitados en las comedias románticas americanas.

Lenore se le fue de las manos a Goldstrap, o quizá fue ella misma la que decidió sentir demasiado literalmente aquello de tener un orgasmo hasta EL FINAL. Siempre había sido una chica más bien revoltosa, de esas de más fuerte, más fuerte, hazme daño, cabrón, fóllame como nunca, como nunca has follado a ninguna otra de tus putas. Bueno, un día Goldstrap le hizo daño de verdad. Al acabar el polvo ella NO se movía. Lenore le había hecho una de las suyas. Goldstrap quería a esa zorra, joder, ella no tenía derecho a hacer mutis por el foro de un modo tan abrupto, así que en pleno trauma, dolor de amor, tuvo que trocearla cuidadosamente como último gesto de entrega.

Guardó los pedazos más valiosos en su nevera de última generación allá por los 90 del siglo pasado. El freón haría el resto.

...acabando de mear...

Goldstrap regresando a la cocina en medio de una maniobra orquestal con matices de funeral. Goldstrap besando la desprendida mano de Lenore. Contrastes térmicos elevados a la locura. Lenore susurrándole algo al oído. Dime, querida. ¿Qué?¿Te parece conveniente que abra las espitas del gas? Claro, mi amor, ya sabes que yo sólo quiero que te sientas bien, dadas las circunstancias. ¿Quieres un cigarro, Lenorcita?

Lenore está caliente en su frío. Lenore quiere tomarse la revancha. Lenore quiere fumar. Goldstrap enciende su cigarrillo y ambos quedan retratados en un luminoso flash de luz y entrega.

Ella sonríe desde la quietud de su muerte congelada.

______
Música: Stay lit (Holy Fuck)

9 comentarios:

Layla dijo...

jajaja es tan hardcore que dan ganas de reír, pero en plan psicópata. lo de "la criogenia casera ha sido determinante a la hora de garantizar la estabilidad de la relación" me ha parecido la hostia

Alástor dijo...

Estoy de acuerdo... ningún puto terapeuta de pareja dará jamás un consejo mejor... Lamento haber estado tanto tiempo sin pasar por aquí, pero me alegra ver que los niveles de ácido no hayan descendido ni un poco.
Saludos... y gracias de nuevo por tu texto, claro.

Ina dijo...

Me gustaría ver la cara que se le queda a alguien que se muere mientras se corre.
Ahora Golds me da un poco de pena. Tanto tiempo para conseguir a Lenore y ahora ella ahí pensando en la revancha. Podre incomprendido. Me cae bien.
Menos mal que sabemos que él nunca muere, no aquí. Si no tendría que llorarle esta noche.

:)

Ina dijo...

Se me olvidaba decir que muy bien por cumplir. De momento te quedas con 409 seguidores :D

genetticca dijo...

Me encanta como te resuelves, de verdad. Quizás en esa exageración de tu caligrafía erótica,convulsiva haya más verdad que en las cursilerías románticas.
Entras sin contemplaciones en lo abrupto,causando el efecto esperado. Me encanta todo lo que tiene que ver con el Gótico, las Morticias, los féretros y las orgias. En todo ese submundo se encuentra la verdadera identidad del consumismo humano, que pulla por el amor como una mosca cojonera.

Mi admiración y un abrazo

genetticca dijo...

fe de erratas
lo de pulla es pulula...jolines.

Advenedizo. dijo...

genetticca, pues te agradezco el comentario. En realidad, no creo que romanticismo y cursilería sean compatibles. Supongo que lo mío es otra cosa. Tampoco acabo de ver esa relación entre consumismo y amor. En todo caso, el consumismo fomentaría el sexo como símbolo de poder. Quizá por eso tanto machismo como feminismo sean conceptos tan economicistas como estúpidos.
Un saludo.

Ina, te agradezco que sigas en la lista. No sé, es agradable imaginar que uno escribe para pequeñas colectividades :D
Ni Goldstrap ni Lenore morirán jamás. Bueno, sí, pero no pasa nada porque su naturaleza les permite revivir tantas veces como sea necesario.
Un beso.

Alástor, no pasa nada. Todos sabemos cómo funciona la red. Yo, sin ir más lejos, comento poquísimo a veces por falta de tiempo, a veces por falta de ganas. Hay algo muy íntimo en el hecho de opinar sobre lo que acabas de leer.
Me hace gracia eso de que exista una profesión llamada "terapeuta de pareja", jajaja, por favor...
Saludos.

Layla, no hay risa más bonita que la del psicópata, así que no te cortes. Además la imagen es preciosa y llena de romanticismo y belleza interior.
El mundo iría mejor si tirásemos más de congelador y menos de inseguridades multiplicadas por dos.

Imilce dijo...

Aunque tarde, no me pierdo "Las aventuras el Sr. Goldstrap" XD
por decirlo de algún modo suave y tal.

Un beso

Advenedizo. dijo...

Imilce, suelen ser amenas y entrañables :D
Besos.