24/02/2012
Dilatación anal filosófica
Giovanna estaba sola. Tenía unos 30, abandonada en la ciudad. Vencida por el frío de la ausencia. Giovanna tenía problemas, por eso le gustaba abrir botellas de vino cuando anochecía. Y navegar. A Giovanna le gustaba desparramarse por ahí, fascinada con la hostia santa del conocimiento absoluto a golpe de ratón.
Giovanna no estaba mal, de hecho su cuerpo era bastante más apetecible que el de las jovencitas deformadas por bollería industrial y estupidez hereditaria. Giovanna tenía un buen polvo, claro que sí, pero los tíos no querían darse cuenta. Los tíos nunca entendían, salvo cuando iban al gimnasio para chuparse las pollas frente al espejo. Los tíos sólo querían ser actores porno hasta que alguien dijera ohhhhhhhh y el mundo siguiera su tranquilo y aburrido ritmo.
Un buen día Giovanna encontró aquella página.
Eran los dominios de un tipo que se las daba de cerdo y cabrón y pervertido. Giovanna bostezó, internet estaba lleno de gilipollas así. Sin embargo, al cabo de un rato ojeando el material, un extraño interés se apoderó de ella. El artículo iba sobre la posibilidad de meterse un dedo en el culo para experimentar con él. Su autor especulaba también con el hecho de olerlo, algo más intenso que percibir tu propia mierda, e incluso saborear el interior del que estábamos hechos.
Giovanna se sintió perturbada. Quizá porque ese día aún no se había masturbado. Quizá porque el artículo estaba ilustrado con fotos del tipo haciéndolo. Ya sabes, un culo infecto de mandril con el dedo en todo el ojete. No parecía haber mucho más que simple exhibición, pero a Giovanna se le juntaron plenilunio con menstruación. Soledad con hastío. Depresión con euforia. Decidió probar.
Giovanna nunca se había metido un dedo por el culo, de hecho el ano le parecía una zona tabú, ya sabes, algo sucio e impropio en las mieles del sexo con sus omnipresentes polla, coño, sudor, babas y lágrimas. Joder, Giovanna era curiosa y quería experimentar nuevas sensaciones, así que empezó a masturbarse muy despacio, pensando en círculos concéntricos sobre la posibilidad de hacerlo.
Cuando alcanzó el suficiente nivel de excitación, pringue muslo abajo, sofá con cerco húmedo, corazón acelerado y pupilas dilatadas, tomó el impulso necesario y aproximó el dedo medio de su mano izquierda al orificio anal. Aquello no entraba. Parecía imposible, de hecho. Algo estaba fallando en el plan. Por suerte, el instinto le hizo ir al cuarto de baño para buscar algún lubricante. Giovanna se decantó por el pringoso aceite hidratante. Así, untó los dedos en el puto Johnson para, insistiendo en la masturbación, abrir lentamente su ano.
Se sintió rebosante Giovanna, pues aquella intrusión sumada a la paja superaba con creces todo lo experimentado antes. Su ano era estrecho pero tremendamente sensible a la presión externa. Recordó su infancia, cuando los humillantes supositorios, cuando los aberrantes enemas. Cuando se levantaba las faldas y enseñaba el culo a toda la familia en la cena de navidad. Nada como el vacío.
No tardó en sentir la necesidad de introducirse un segundo dedo. Giovanna estaba empezando a dilatar de modo totalmente natural y obsceno. Hilillos de baba caían por la comisura de sus labios. La presión sobre el clítoris no tardó en incrementarse. La inminencia del orgasmo había hecho que su cabeza dejase de funcionar, quizá por eso decidió dilatarse con un tercer dedo.
Giovanna se corrió de modo salvaje, culo bien abierto, pasado bien enterrado. Sintió la presión de las paredes rectales a cada espasmo, a cada nueva oleada de placer multiplicado hasta el paroxismo. Giovanna cayó rendida sobre el sofá. Aquel experimento había resultado ser un éxito. Estaba claro que el sentido de las cosas se encontraba oculto en ciertos diarios advenedizos.
Al día siguiente se hizo sodomizar por el técnico del gas, cuyo calibre era mucho más perturbador que cuatro trémulos dedos empapados en aceite.
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Música: Koen (Arbol)
Etiquetas:
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7 comentarios:
Siempre experimentar! ;)
Por cierto, la foto que has puesto, la original es la de Man Ray?
Besos.
chatnoir, siempre! xD
Ehm, ni idea. Tiro de galerías aleatorias que llegan a mí de modo fortuito. En cualquier caso, la autoría no importa. Es la sensación lo que vamos buscando. Ah, y arte gratis para el pueblo! (que no consume arte porque es analfabeto.)
Besos.
Excelente.
Todo lo que se estaba perdiendo Giovanna con el maldito tabú :-)
Galia B., bueno, más bien todo lo que se estaba perdiendo. Por suerte nunca (o casi nunca) es tarde para escoger la senda correcta :D
Ana Laura, me alegra que te haya gustado.
Un saludo.
Un comienzo nunca es negativo. A no ser que comiences a morirte, pero como eso nos viene de serie...
De pronto tengo la sensación de llevar sin comentar en tu blog mucho tiempo, pero lo leo, siempre :D
Ina, todo es empezar... y no te preocupes por los comentarios. La mayoría somos lectores por encima de todo :)
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