11/02/2012

P2P


PJ Harvey cantaba de nuevo en mi reproductor de mp3 gracias a un archivo de origen desconocido. La intensidad de su voz desgarrada por un manto distorsionado me llegaba nítida y contundente, mientras los magnates de la música seguían perdidos en su laberinto. Llevábamos una década con mp3 y aún pretendían endosarnos viejos discos físicos. Seguían sin entender nada, salvo honrosas excepciones de oportunistas online cobrando a pavo la canción.

Joder, si el tendero de la esquina todavía pensaba que las obras públicas eran una gracia del rey y el presidente de la comunidad, ¿cómo cojones iba a saber sobre transferencia descentralizada? También era imposible que el empresario español medio, analfabeto por definición, tuviera claro el concepto. Habría recurrido a la consultoría de turno, pero todos sabemos que si existe algo más lerdo que un empresario español es, sin duda, un consultor de cualquier nacionalidad.

Desgraciadamente, aunque ellos lo ignoraban, las redes de intercambio de archivos no eran el dorado de la piratería que se pregonaba a diestro y siniestro. En ellas había aún mucho aprovechado y mucho anormal con material plagado de virus y mierda espía. En lo musical, por ejemplo, predominaban las frecuencias de sampleado bajas. Vamos, siseos como cuando escuchábamos esas cintas de cassette tan entrañables, tan duraderas, tan llenas de grasa. La profesionalidad escasea en todos los frentes, así que la clave es saber buscar.

PJ cantaba de nuevo en mi reproductor mp3 y no lo hacía por obra y arte de una descarga directa o de la fenecida Mula de los cojones, sino gracias al viejo y consistente Torrent. Los habitantes de las ciudades virtuales sabían de qué iba el tema. En cualquier caso, con un protocolo u otro, yo estaba EVALUANDO la música que potencialmente un día compraría, siempre y cuando me hiciera millonario de la noche a la mañana, o el disco comercial costase su precio real, unos 3 euros.

La calidad del sonido que inundaba mis cascos era de 320 kb/s, nada que envidiar al máster de un disco con extras, ya sabes, músicos y demás mandanga fingiendo ser naturales multimedia. Gente cagando y riéndose en tu cara de comprador.

Mientras tanto, en el telediario, el tonto de turno fingía el fin de la piratería tras la ejecución de Megaupload y el acojone de sus competidores. Mientras tanto, nuestros inmortales artistas españoles, esos que ponen el grito en el cielo cuando se habla de piratería o rebaja de subvenciones, veían una luz al final de su túnel: "ahora tienen que eliminar el P2P, así no les quedará más remedio que comprar nuestra mierda". PJ siguió cantando, por suerte.

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Música: Kamikaze (PJ Harvey)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

...
me gusta la imagen...

:)

Advenedizo. dijo...

Anónimo,sí, ya ves, todos de colores, compartiendo xD

chatnoir dijo...

Suerte que PJ Harvey siguió cantando...Adoro a PJ!!

Besos.

Ina dijo...

Ya ni EVALUAR se puede, compremos como borregos productos con un sobreprecio desorbitado. Qué bien.
Al menos veo que tú tienes provisiones, muy bien :)
Un besito.

Advenedizo. dijo...

Ina, pues está el patio como para andar pagando por productos sobrevaloradísimos, je.
Sí, yo tengo bastantes provisiones.
Un besito :D

chatnoir, sí, a mí también me gusta mucho. Toda su trayectoria es interesante, y mira que ha ido evolucionando...
Besos.

Sh6y dijo...

hagan lo que hagan no podran parar lo que es inminente...puedes cerrar puertas y ventanas...aun asi el futuro conseguira entrar...

Advenedizo. dijo...

Sh6y, es imposible poner puertas al campo. Han pasado unas semanas y la mayoría de los sitios están utilizando servidores alternativos, por no hablar del BitTorrent, que siempre estuvo aquí ;)