01/03/2012
Masturbación y vida
A veces nos limitamos a ser vaivén, porque quizá no podamos aspirar a otra cosa. Porque quizá seamos más simples de lo que se nos inculcó ebrios de falsa racionalidad.
Suelen empezar ellas, sinuosos dedos en movimiento circular decreciente, humedad entumecida con la saliva de sus bocas de fuego. Micropenes llevados al centro de la tierra en peligrosa aproximación al sentido y la nada. No tardamos en acompañar esa dulce cadencia de perdición. Pronto llega el cosquilleo de la sangre agolpada cuerpo a cuerpo. Cavernas inflamadas. Palmas dispuestas, orificios en posición de apertura para oxigenar la mezcla explosiva que nos hará alcanzar el punto de partida.
Todo es ritmo, contrapunto del puño cerrado sobre el calibre que nos apoya como báculo de agonía senil. Expansión y contracción pretendiendo placer más allá de edad y circunstancia. Escupir en la palma y uno y dos, y uno y dos. Oscilantes labios en rosa. Hiriente densidad fálica tendiendo al estallido.
Así sodomizamos nuestras manos que son la imagen mental de sus coños, que son el secreto ano de la diosa escondido tras las montañas Nalga, probablemente imperfectas, potencialmente arquetípicas. Ellas son millones de partículas que rotan veloces cuando el mundo planeta se masturba, cuando todos ansiamos la muerte, cuando no hay ni tiempo ni medida ni cordura.
Sabor acre en las papilas gustativas, procesadores sobrecalentados, routers enfermos de lujuria verde-naranja-verde-naranja. Un latido doloroso que nos da sentido y contagia su fiebre a la rutina de existir, de seguir existiendo como conjunto de células oxidadas en su insano desvarío.
Orgasmo.
Ellas podrán alcanzar varios consecutivos, intensidad creciente en breve lapso de tiempo. Ellas siempre nos llevarán la ventaja de la naturaleza compensando el reto de perpetuarse. Nosotros alcanzaremos un clímax único, salvaje huracán de cojones como émbolos bombeando esperma potencialmente inmortal.
Fricción frente a carburación. Cilindros de lógica mecánica frente a ignición de combustible en estado puro. Inyección vital frente a martilleo en la marisma del ayer.
Ah, ah, córrete!
Ah, ah, córreme!
Corrámonos, pues no hay otra cosa que masturbación y vida.
Sí .
______
Música: Advanced (Marcel Woods)
Etiquetas:
masturbación,
proximidad,
puta,
relativismo moral,
riguroso directo,
ritual,
sexo,
socialización,
termodinámica
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

14 comentarios:
Pedazo invento la masturbación! xD
Besos.
chatnoir, por supuesto.
Besos.
Va, córreme.
Ina, venga :D
Muy bueno el texto.
Un saludo!
Laura, muchas gracias!
Saludos.
Ina...¿a palos?
masturbacion y cerveza, añadiria yo, no esta mal
Spaski, pues tampoco es mala combinación, jaja
Ninguna exaltación de la sexualidad mayor que la masturbación. Como diría Bataille, experimentar lo sagrado por medio de las convulsiones inducidas por el orgasmo constituye la esencia de la humanidad. También la contemplación de un cuerpo muerto, pero está sobrevalorado hoy en día.
Tienes una gran faciliad para hablar de estos temas, no es fácil deshacerse del tabú.
Llegué por la puerta de Imilce, me quedaré por aquí si no es molestia.
Un saludo.
NO.
Ina, xD
Citizen_0, eres bienvenido y además tienes buen gusto literario. Bueno, Bataille escribió cosas muy perturbadoras para su época. Algunas de ellas no han perdido nada de vigencia. Seguimos fascinados con el sexo y la muerte (véase la inundación de subproductos gore, por no hablar de la democratización de la pornografía vía redes).
Tampoco es tan difícil pasar del tabú y disfrutar conscientemente, la verdad.
me encanta! enhorabuena por poder expresarlo así :)
sublimidad, me alegra que te haya gustado. Un placer conocerte.
Publicar un comentario en la entrada